Las protestas virtuales

por el 19/11/12 at 3:21 pm

Imagen de la protesta contra la reforma fiscal en Nueva York (17 de noviembre). Foto por Anabelle Soto.

En la respuesta de los miles de dominicanos que se han opuesto y se han manifestado contra el “paquetazo” fiscal del actual gobierno, he visto una de las características que más aprecio del nuevo ambiente de los medios y las redes sociales: el empoderamiento de la ciudadanía. Me admito un poco idealista en cuanto al poder de los nuevos medios. Entiendo los límites, la brecha digital y lo vulnerable que son (y por ende, somos como audiencia) a manipulación. Pero a la vez, no puedo dejar de maravillarme por su alcance y su potencial.

Gracias a las redes sociales y al periodismo ciudadano, me entero de las situaciones que afectan a mi país y, desde el mes pasado, he participando virtualmente en las protestas y manifestaciones que se han dado a mayor y menor escala en Santo Domingo y en muchas otras partes en que se concentra la diaspora dominicana. (He visto fotos de manifestaciones en París, Berlín, Barcelona, Puerto Rico y en varios lugares de Estados Unidos, incluidos: San Francisco y Nueva York). Yo creo que la causa es justa y la indignación necesaria, pero más allá del tema y del hecho de que estemos haciéndonos escuchar en las redes y en el mundo real, estoy agradecida por la oportunidad de recibir la información y de poder compartirla con otros, que como yo, estamos lejos pero nos sentimos conectados a la patria.

De no haber sido por las redes sociales, no sólo no hubiese entendido los detalles del “paquetazo”, sino que además no sabría sobre la reforma al código penal y cómo afectará a las mujeres en mi país. Yo me siento, como otros miembros de la diaspora, con deber de participar —aún sea desde afuera— de las cosas que pasan en la República. Para algunos, el hecho de haberme ido me quita el derecho a opinar, pero yo soy de las que pienso que mientras tenga voto tengo voz y el derecho a compartir mi opinión y a impulsar, aún sea minúsculamente, el cambio. Y gracias a las redes, a pesar de estar viviendo en un lugar en que en año y medio no me he tocado con otro dominicano (sé que los tiene que haber por alguna parte, pero no he encontrado donde se esconden), puedo discutir el tema con mis hermanas, amistades y conocidos que están también fuera, pero a la vez involucrados en lo que pasa y motivados a contribuir como puedan a la mejoría del país.

Gracias a los nuevos medios y a las redes sociales hay cada vez más conectividad entre los miembros de la diaspora, aunque nos separen océanos, mares y fronteras. Y no sólo la dominicana. Toda diaspora está conectada y puede hacer escuchar su voz, para que no sean sólo los medios tradicionales (vulnerables, por naturaleza, a influencias y presiones), los que deciden los temas que deben estar en nuestra agenda, sino también nosotras/nosotros que somos testigos y mensajeros de las realidades que nos afectan y que podemos, si actuamos de forma colectiva, hacernos escuchar.

Un mensaje que ha resonado en todo este debate ha sido la parte inicial del primer verso del Himno Nacional, el “quisqueyanos valientes alcemos…”, un ideal hermoso y aplicable a todo lo que nos importe y nos afecte a todos como nación siempre unida por nuestra identidad dominicana y por el amor a la fracción de isla que cargamos en el corazón.

En cuanto al fenómeno mediático que estas protestas han representado, hay una frase que resume esto también. Durante la protesta en Nueva York, una joven adolescente cargaba un letrero que leía algo como: “nunca subestimes el poder de una juventud informada y con smartphones”, algo que todos los líderes —de nuestro país y el mundo— deberían recordar.

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